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Turégano se encuentra situado a 34 km. al NE de Segovia. Fue un castro arévaco, luego fue tomado por romanos y árabes hasta que en el siglo XI Fernán González lo recuperó y lo fortificó. En el año 1123 doña Urraca, hija de Alfonso VI, lo entregó junto con su comarca al obispado de Segovia.
Cuentan que en la edad media Turégano tenia dos mil habitantes y la mejor feria de Castilla, especialmente por la gran cantidad de ganado mular que aquí se comerciaba, la feria tenia lugar el primero de septiembre. Sin duda la feria de Turégano estaba beneficiada por ser la población, un cruce de caminos, en la época, Castilla estaba practicamente despoblada y como vias de comunicación en Segovia, estaban la carretera de Turégano a Fuentidueña, la de Segovia a Sepúlveda ( pasando por Turégano) y especialmente la vía que unía dos poblaciones relevantes durante la baja edad media, Turégano con Buitrago (del Lozoya)

En la actualidad queda una preciosa plaza porticada, un montón de casas señoriales, el edificio del ayuntamiento y sobre todo el excelente castillo medieval que domina el pueblo desde el pequeño otero donde esta ubicado.

Estas torres arruinadas hoy en día, podrían desvelarnos su origen, que sigue siendo un misterio, para algunos un castro de origen arévaco, para otros una antigua alcalzaba de origen árabe, algún día puede que una actuación arqueológica nos revele la realidad.
¿ Que fue primero ? la iglesia o la fortaleza, esa es la gran pregunta. Todo parece indicar que primero fue la iglesia, para mas tarde ser embutida por el grandioso castillo actual. Lo cierto es que fuere como fuere, la fortaleza se ha ido engrandeciendo y restaurando incesantemente desde su construcción, haciendo por ello un monumento de difícil estudio y catalogación. Iglesia, cárcel, castillo defensivo.. en su interior se respira historia, la de los grandes personajes que estuvieron en su interior, especialmente obispos segovianos como Pedro de Agén, Rodrigo Tello, Juan Vázquez de Cepeda o nobles como Juan Arias Dávila incluso famosos convictos como el Duque de Osuna o Antonio Pérez. En el interior del castillo se celebro una gran fiesta con motivo del regreso a la Corte del Condestable don Álvaro de luna, a la que fue invitado de honor el Rey Juan II de Castilla.
La puerta de acceso esta engullida por las paredes del castillo, y nada mas traspasar el umbral nos encontramos ante un templo de planta basilical de tres naves, cuyos arcos fajones son esbeltos y de gran altura. Llama la atención lo auténtico de sus muros, donde se percibe el paso del tiempo, incluidos los cuatrocientos años de abandono que sufrió.
La cubierta de las naves es de cañón, y se suceden los capiteles a lo largo de sus altos pilares, destacando entre ellos el dedicado a la anunciación, por cierto, muy parecido al que hay en la galería porticada del templo de Duratón. Unas feroces fieras, que parecen perros, devoran con frenesí a los pobres pecadores que yacen en el suelo, la imagen central de esta escena es una concha. Grifos, dragones, arpías y basiliscos, son el resto de la fauna de San Miguel, sin olvidarnos de la sirena de doble cola que podemos ver en la ascensión al castillo, acompañados con algunos capiteles de temática vegetal.
Para terminar este breve recorrido os pongo unas fotos de la fortaleza
Turégano ofrece al turista un bello ejemplar mezcla, de castillo e iglesia, que le hace único, mas la Iglesia de Santiago, también románica, el museo de los Ángeles y en la misma plaza, que por si misma ya merece una visita, podemos degustar el tradicional cordero o cochinillo segoviano. ¡ a que esperas para escaparte !
