
Si nos fijamos en la figura del lobo o perro y el conejo, y sobre todo en las figuras que hay entre los dos antagonistas, lacerías y entrelazos, nos remitimos a Don Ángel Almazán de Gracia que en su libro "Claves masónicas de los maestros constructores (Sotabur, S.L. 2005)" dice textualmente: "No hay escape posible. Todo está entrelazado porque nada hay ajeno al Principio Absoluto, al que estamos ligados por el Cordón Dorado del Espíritu-Atman todas las cosas existentes en sus indefinidos estados del ser, en toda esa gama innumerable de existencias que cada existencia conlleva en sí. Cada nudo, cada engarce, es un estado el ser. Morir en uno de ellos es nacer a otro, lo que presupone que cada nudo es desenredado o deshecho (el fallecer es un des-enlace).
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En la primera foto, en el cimacio del primer capitel parece que vemos un matraz alquímico. En la segunda foto vemos un león con pinta de estar devorando algo en la parte superior del capitel, muchas cabecitas aparentemente de perros. Y el otro capitel parece el conocido embustero.

Está figura circular de arriba, con un punto en el centro y cuatro hojas de acanto, nos figuran los cuatro puntos cardinales, pero también nos recuerda al crismón, eso sí en plan mozárabe.

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