

San Pantaleón de Losa, es un templo atípico, debido a dos causas principales, la primera es el fuerte desnivel donde se ubica, y la segunda es debida a la gran cantidad de ampliaciones y modificaciones que ha sufrido a lo largo de su historia.
Declarada Monumento Histórico Artístico el 16 de Junio de 1.944.
Según el estudio pormenorizado del templo efectuado por Don Luis Caballero Zoreda (CSIC marzo 2.005) y su equipo, el templo original dedicado a San Pantaleón fue destruido, y con las piezas que se pudieron aprovechar fue de nuevo levantado ya en su actual localización. El templo original constaba de nave única, ábside semicircular, amplio presbiterio con espadaña de dos cuerpos alzada sobre el arco triunfal y portada. La bóveda del ábside es de horno, mientras que la nave presenta cúpula sobre pechinas. En el interior hay una inscripción de consagración que data del año 1.207, primero del pontificado del obispo de Burgos Don García Martínez de Contreras, que se considera coetánea a la construcción.

Posteriormente se le añadió la nave norte, ya en estilo gótico, y también se realizaron el coro de madera y el baldaquino que custodia el sepulcro, donde se supone descansan los restos del santo. Todavía sufrió alguna pequeña reforma (se suprimió el segundo cuerpo de la espadaña), y varias restauraciones, el la actual nave oeste. En el templo hay varios desniveles, todos ellos salvados por tramos de escaleras.
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Está documentado que en el año 1.535 existió la casa Priorazgo de la Encomienda de Vallejo, perteneciente a la Orden de San Juan de Jerusalén (hoy en día Orden de Malta), es muy posible que esa casa sea el motivo por el que se amplio el templo, y fuese al tiempo iglesia y encomienda .
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San Pantaleón fue médico a las órdenes del emperador Valerio Maximiano, y cuentan que se convirtió al cristianismo, se encontró con un joven que había muerto por la mordedura de una serpiente venenosa y pronunciando el nombre de Jesucristo, resucitó, al tiempo que moría la serpiente venenosa. Este es su famoso milagro, que está representado en tres capiteles del templo.

San Pantaleón sufrió martirio en el año 305, y fue dura su muerte, ya que intentaron matarle de seis maneras diferentes, con fuego, plomo fundido, ahogándolo, tirándole a las fieras, torturándole en la rueda y atravesándole con una espada. Finalmente murió decapitado y dicen, que en lugar de sangre, de sus venas manó leche. Como curiosidad, una porción de la sangre del santo se conserva en el interior de una ampolla en el altar mayor del Real Monasterio de la Encarnación, en Madrid (España). Fue donada al monasterio junto con un hueso del santo por el virrey de Nápoles. Los custodian las hermanas Agustinas Recoletas y esta la reliquia en el monasterio desde su fundación en el año 1.616.
Desde esa fecha, anualmente, viene produciéndose el fenómeno de la licuefacción de la sangre del santo (durante el resto del año se encuentra en estado sólido), y sucede el día de la víspera de su martirio, concretamente el 26 de julio. Cuando la sangre ha tardado en solidificarse, ha sido mal presagio para la humanidad, así ocurrió, durante las dos guerras mundiales.
Todas las vicisitudes que soportó San Pantaleón, están reflejadas en los capiteles del templo, tanto en el interior, como en el exterior.
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