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El conjunto absidal de San Lorenzo nos reconforta con su pureza románica, tres ábsides semicirculares que parten de un elevado podio, rodeados por dos impostas que dan una idea de continuidad y uniformidad a la cabecera. Sillería de magnífica calidad y para rematar la obra, tres grandes ventanas con unos magníficos capiteles, vayamos en orden.

El ábside central presenta tres paños divididos por dos columnas entregas, que en su día debieron estar rematadas con capiteles historiados, igual que las otras dos columnas que perfilan el ábside en sus laterales.

Tres grandes ventanales de arco de medio punto con capiteles historiados decoran el ábside. Esta dividido por dos impostas, la superior parte a la altura de los cimacios de los capiteles, esta decorado por el taqueado tan típico segoviano. La imposta inferior es de baquetón liso, y curiosamente no apoyan en el, las ventanas, si no que lo hacen un poco por encima de la imposta.

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San Lorenzo fue un diácono de la iglesia de Roma, muy famoso por su cruel martirio, al negarse a entregar al prefecto el tesoro de la comunidad. Fue martirizado, cruelmente lacerado y finalmente asado vivo en una parrilla.

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En el primer capitel de este bello ábside, vemos a la virgen sentada junto al arcángel, en el momento de la anunciación, junto a este capitel se encuentra una representación de dos hombres, que tal fez fueran los también diáconos San Esteban y San Vicente (igualmente martirizado como San Lorenzo).

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La siguiente tanda de capiteles son ya mas sangrientos, en el primero vemos a un soldado atravesando con su espada la cabeza de un sacerdote, estando este último dando misa, eso parece al menos por el altar que los separa. Bien podría tratarse del Papa San Sixto, que fue protector de San Lorenzo y murió decapitado. Su opuesto es desgarrador, literalmente, en el podemos ver a San Lorenzo siendo torturado por dos verdugos que le estan abriendo la carne, mientras el Santo reza con aparente calma.

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La tanda final, la mas espectacular por su ya nada refinada manera de torturar al pobre Santo, laceramiento y parrilla, su representación mas clásica. El último nos muestra el sacrificio de Isaac, mejor dicho el intento de sacrificio ya que un oportuno ángel lo impide.

Aparte del indudable valor iconográfico de la serie de San Lorenzo, hay que resaltar la brillantez de la talla con que se realizaron. Buenas manos para un magnífico y poco difundido, para sus merecimientos, templo segoviano.

 

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