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Este pequeño pueblo segoviano situado al norte de la provincia, dista 78 kilómetros de Segovia y está muy próximo a la localidad de Sacramenia, en otra de las zonas donde el románico abunda.
El templo tiene planta de nave única, con ábside semicircular reforzado por un gran contrafuerte, presbiterio y una portada en el muro sur de las que no dejan indiferente, torre adjunta. El templo tiene fábrica de mampostería excepto en el ábside y la portada.
Sencilla, pero irradia un encanto que pocas veces se consigue, consta de tres arquivoltas dos lisas y la principal decorada con cabecitas perrunas y de personajes de apariencia diablesca que apoyan sobre tres columnas con sus correspondientes capiteles a cada lado.
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Curiosa marca de cantero.

Los capiteles de la portada presentan principalmente motivos vegetales, en uno de ellos por la parte alta de la vegetación asoma una cabezita, y en otro tenemos una arpía de alas extendida.

El ábside tiene tres paños separados por haces de columnas con forma cuadrada, tiene dos ventanas con forma de arco de medio punto con sus correspondientes columnas de capiteles bien trabajados a cada lado. Todo el ábside está anillado por dos impostas de baquetón liso.
Detalle de los capiteles de las ventanas, aves con cuellos entrelazados picándose las patas y un grifo entre motivos vegetales, las tallas son magníficas.
San Andrés es un extraordinario ejemplo del románico rural segoviano donde la escultura destaca por su fuerza expresiva y su profundo calado, sus canecillos conforman una de las mejores colecciones de la zona y se nota que forma parte del mismo taller de San Miguel de Fuentidueña.