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Sobrío como el lugar donde se asienta, saliendo de Burgos por la N-I y pasando el puerto de la brújula, llegamos a la localidad de Monasterio de Rodilla que le da nombre, tomamos la desviación a la izquierda que nos conduce a Temiño, y como a dos o tres kilometros nos encontramos con el templo.
De la historia del templo poco se sabe, como biene siendo habitual, parece ser que se construyó el templo por orden de Alfonso VIII al Abad de Oña don Pedro Sanchez y comenzó a erigirse en el año 1.187 y terminándose entre 1.223 y 1.237.
Parece que con anterioridad al templo actual, hubo un monasterio del que poco o nada se sabe, fue por ello por lo que Alfonso VIII mandó construir un templo en ese preciso lugar, dependiente de Oña tuvo cierta importancia en la época.
Realmente el entorno luce una belleza castellana digna de contemplar, enormes árboles, río y grandes montañas que lo protegen.
Planta de nave única con tres tramos ábside semicircular que forma tres arquerías apoyadas en dos simuladas columnas y que terminan en el tramo recto correspondiente al presbiterio, torre sobre el falso crucero central y con husillo adjunto al lado meridional, alcanzado el mismo los quince metros, medida nada despreciable. El husillo cobija la escalera de caracol que nos permite subir a la maciza torre, el mismo se remata con cúpula semiesférica anillada con pequeña imposta de puntas de diamante y por canecillos. La torre presenta dos cuerpos, el primero culminado por imposta y el superior formado por dos ventanas de arco de medio punto a cada lado y unidas entre ellas por una pequeña imposta, en medio de las ventanas podemos en el lado sur un San Miguel y en el lado norte la Virgen entronizada con el niño.

El ábside llama la atención por sus arquerías de extraña configuración, hablo desde mi punto de vista "segoviano", forman tres arcadas todas ellas con su ventana correspondiente, las cuales arrancan a la altura de los estrechos capiteles de las pilastras rectángulares donde apoyan las arcadas centrales, tiene dos columnas rematadas con pequeño capitel del cual parte una imposta recta en la que se apoya a la vez otra imposta que en está ocasión anilla el vano de la ventana de arco de medio punto. Toda la parte superior, bajo las tejas esta ocupada por una interesante colección de canecillos.

La portada está ligeramente apuntada y se compone de tres arquivoltas que apoyan en dos columnas con sus correspondientes capiteles tallados. A la entrada tenemos dos metopas que parecen representar a dos leones con la boca abierta.
El templo posee una buena colección de canecillos de talla ruda y poco expresiva, a excepción de los que hay bajo el tejaroz obra de otro taller. Podemos ver animales fantásticos, leones, músicos, acróbatas, exhibicionistas, etc.