
A las afueras de Fuentesoto en la carretera que nos une con Pecharromán, nos encontramos con la ermita de San Vicente de Pospozuelo antiguo lugar de culto de un despoblado aquí existente.
San Vicente fue un diácono del obispo de Tarragona (Valerio), allá por el siglo III. Fueron ambos detenidos y mientras el obispo fue desterrado, Vicente tuvo peor suerte, fue martirizado, azotado en la cruz, quemado en una gran parrilla y lacerado con rastrillos de hierro. Todavía vivo fue de nuevo encarcelado y allí se transfiguró. Sus carceleros decidieron curarlo de sus héridas para volver a martirizarlo, pero el santo murió. Depositaron sus restos en el campo para que fueran devorados por las alimañas pero unos ángeles. Viendo que no terminaban con él, decidieron atarle una gran piedra al cuello y arrojarle al mar, de nuevo por intervención celestial fue arrastrado por las olas a la orilla y por fin vencidos decidieron dar al santo cristiana sepultura. San Vicente representa el ciclo de la vida.
Como es costumbre en estos templos, el lugar es sumamente pintoresco, de los que llaman la atención. Tal vez sea el templo o la naturaleza o la combinación de ambos, pero que bien se está aquí, que tranquilidad emana la tierra.

En fin el templo ha sido recientemente restaurado y presenta nave única con un gran ábside semicircular apoyado sobre un pequeño zócalo con cuatro sobrías columnas que lo dividen en cinco paños, los centrales con sus ventanas de arco de medio punto con sus columnas correspondientes. Termina el ábside con un pequeño tramo presbiterial recto que lo une con la nave que es literalmente una nave de corte moderno. En el muro oeste podemos ver la modesta entrada al templo.

El interior del templo tiene gran interés ya que el ábside presenta una serie de arcadas de exquisita talla con unos capiteles que no defraudan ni desentonan con su cuidada construcción original.
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Mención destacada merece el apartado de la decoración exterior del ábside, todo el anillado por canecillos lisos.
La talla de los capiteles, muy cuidada y aparentemente simple en algunas piezas. Una iglesia o casa esquematizada junto a un árbol que termina formando espirales.
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Detalle de la ventana perfectamente construida y muy cuidada en todos sus detalles.

Otro capitel interesante, decoración vegetal con dos hojas a los lados y en la parte central una figura con los brazos levantados sosteniendo un báculo y rodeado de espirales.


Dos interesante marcas de cantero
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