El interior del templo te translada al más puro estilo románico, la luz tenue, el color de la piedra que envuelve todo, el Cristo sobrio, el altar extremadamente sencillo, armonía, de nuevo es la palabra que mejor define el templo. Las cosas cuando estan bien hechas y además se basan en formas puras muy bien definidas y en la sencillez, consiguen el efecto contrario: una de las construcciones románicas mas grandiosas y rotundas que tenemos.

Los tres amplios ventanales del ábside central proporcionan la luz mas adecuada para la contemplación pausada de lo mucho que nos ofrecen las tres naves con sus arcadas de formeros de grandes columnas y cuidados capiteles. Desde la altura del cimborrio octogonal también entra una luz grata, que incide de manera directa en las trompas que son aprovechadas para tallar en ellas las figuras de los cuatro evangelistas, curiosamente las impostas ajedrezadas tienen su continuación también en las alturas.

Cimborrio _ Crismón _ _ Detalle de las trompas

En el dintel de la puerta de acceso a una de las torres cilíndricas, nos encontramos con un crismón, símbolo de Cristo, en un lugar poco convencional para ello. Bueno hagamos un breve recorrido por los capiteles del templo.

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Capiteles con decoración vegetal que simbolizan la eternidad, con remates de piñas, de frutos, incluso hay algunos con manzanas. Tampoco pueden faltal los entrelazados.

. Epifania . . .

En los capiteles historiados vemos escenas clásicas como la epifanía, Adán y Eva, fieras amontonadas que nos recuerdan la escultura de Silos. Ávaros, pastores, aves afrontadas, y sobre todo, muchos felinos.

. El ávaro . . .

Fábula del cuervo y el zorro

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