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Cuando llegas, te das cuenta, que no estas en cualquier lugar. Ves porque los americanos compraron el claustro de este monasterio y no de otro, aunque con dolares se pueden comprar muchas cosas, pero lo que no se puede comprar, es la paz que que se percibe en el ambiente. Sera el lugar o tal vez las contundentes formas Cistercienses del formidable Monasterio de Santa María, sito en un lugar llamado Coto de San Bernardo, a las afueras -3,5 km.- de Sacramenia dirección Sepúlveda.
Y pese a su mutilación vergonzante y consentida, podríamos aplicarle el refran: '' quien tuvo, retuvo''
En 1144 Alfonso VII hacia la donación fundamental en la persona del abad Raimundo y por tanto a los monjes de Sacramenia que seguían la regla de San Benito.
El monasterio fue sobreviviendo a los años, y al pavoroso incendio de 1674, hasta que en el año 1821 fue comprado, gracias a la desamortización de José Bonaparte, por el abogado Ramón Cano que debía ser buen cristiano, ya que del cenobio solo respeto la iglesia. El resto lo desmantelo, como seria el tema para que en el año 1823 el de nuevo Abad Rafael Gañán tomara medidas legales contra el abogado, y este fuera duramente condenado.
Desgraciadamente para el monasterio todavía le quedaba por ''superar'' al famoso Mendizábal, tras el cual solo se salvo de la quema la iglesia.
La peor y mas triste pagina de esta historia tuvo lugar en 1926 cuando el monasterio fue mutilado, ya que los americanos compraron varias dependencias, que se llevaron a su país en concreto a Miami, donde tienen el claustro del monasterio.
La ultima restauración del templo fue en los ochenta.
La iglesia en la actualidad presenta planta de cruz latina, con tres naves de seis tramos, crucero y rematado con una soberbia cabecera de cinco ábsides, siendo el central semicircular y de mayor altura que las cuatro laterales que son rectas en el exterior y semicirculares en el interior
Sabia que era grande, muy grande, pero claro es que además, esta vacía.
Ver esas enormes columnas, no tan elevadas como en una catedral, pero igual de contundentes, separadas por la gran distancia que ocupa la nave central e iluminadas por la luz que entra a borbotones por ese grandioso rosetón de la portada occidental, constituyen un espectáculo rotundo e imponente donde la pureza de las formas del cister consiguen cautivar al espectador.
Una vez repuesto de la primera impresión, puedes contemplar los bellos capiteles decorados a base de motivos vegetales y geométricos, pero realizados con maestría y precisión, a mi personalmente me gusto el realizado a base de espirales, a modo de laberinto.
He visitado una buena parte de Segovia y aunque la visita al monasterio es dificultosa, solo miércoles de 10 a 14 horas, realmente merece la pena ver una de las primeras muestras del Cister en Castilla. Hoy, como antaño, el cenobio trasmite la paz que emerge de sus fatigados muros.